El retrato de Dorian Gray

El retrato de Dorian Gray es una de las obras más famosas de Óscar Wilde. Encuadrado en lo que se llamó movimientos simbolista del siglo XIX, que buscaba un estilo puro y absoluto, donde primaba más lo artístico sobre el objetivo.

Dorian Gray es un joven hermoso descrito como un atleta griego, se dedica a probar de la copa de todos los placeres, mientras que su retrato es el que envejece y queda marcado con los actos de depravación que Dorian comete.

Esta historia empieza en el estudio de Basil, donde acompañado por su buen amigo Lord Henry Wotton, observan el que tal vez sea el cuadro más maravilloso hecho por Basil. Se trata de un retrato, un retrato de un joven muy bello, el retrato de alguien que disfrutará de su divina juventud hasta que se hunda en su propia desgracia; es el retrato de Dorian Gray. Éste es un muchacho que Basil vio una vez, y asombrado por su hermosura decide hacer un cuadro de él. Cuando su amigo lo vio le intentó convencer de que lo vendiera, pero el artista se negaba, alegando que puso demasiado de él mismo en ese cuadro y que no sería capaz de hacerlo.

Tras horas de posar y pintar Dorian, Henry y Basil discuten sobre que hacer con el cuadro. Dorian está muy enfadado con el pintor porque él envejecerá mientras que el retrato será joven para siempre y un recuerdo de lo que nunca volverá a ser. En la discusión Basil está a punto de romper el cuadro, pero acaba por regalárselo a Dorian quien verbalizó un deseo: “ojalá que el cuadro sea el que envejezca en lugar de mí”.

Un día Dorian se para a mirar el cuadro y ve algo raro en la cara: donde debería de haber una sonrisa perfecta e inocente había una sonrisa oscura y perversa. Así se dio cuenta de que su deseo se había cumplido, a partir de ahí el cuadro quedó tapado para todos los ojos que no fueran los del propio Dorian.

El tiempo fue pasando Dorian no envejecía pero el cuadro cada vez estaba más demacrado, feo y gastado. Cada vez que Dorian lo miraba se sentía un pobre desgraciado y acabó por vengarse de Basil. Poco a poco el cuadro se convertiría en su desdicha e incluso sería la causa de su propia muerte.

Esta obra es fascinante, interesante e ingeniosa no solo la historia que cuenta sino como el autor usa cuidadosamente las palabras para describir las situaciones de los personajes. Con un final que deja con la piel de gallina, muy recomendable a los que les gustan los clásicos pues este es uno de ellos por excelencia.

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